El Despertar

El mundo no está cambiando, pero la gente sí. La gente va, poco a poco, buscando la espiritualidad. No una espiritualidad, como la habitual, basada en religiones organizadas que le dicen lo que deben pensar y creer… lo que se busca ahora es un desarrollo de la propia espiritualidad.

El problema es que es complicado desarrollar algo propio si no es consciente de las propias capacidades, del propio estado interno.

¿Te has preguntado alguna vez porqué por muchos cursos de desarrollo interno que hagas (Reiki, diversas sanaciones, aqualead, etc, etc) siempre tienes la sensación de que necesitas más? Son cosas útiles, claro, nadie lo pone en duda. Y desde luego activan en nuestro interior recursos que nos pueden ser de gran ayuda, pero date cuenta de lo siguiente:

– Activan recursos
– Al usarlos eres el medio de transmisión de algo, pero no has aprendido a movilizar tu propia energía
– Necesitas de algo externo (símbolos, iniciaciones…) para poder acceder a ese potencial.

Y eso, que convierte a esas enseñanzas en algo fácil de adquirir y de poner en práctica con apenas unos días de aprendizaje (u horas en ocasiones), es algo que te ayuda sí, desde luego, pero también remarca subconscientemente que tú no eres más que un medio, una herramienta, pero que tú no eres –realmente- una persona capaz. En el fondo, cuando se trata de alguien que busca activamente su desarrollo, todos esos cursos, grados, iniciaciones y cualificaciones sólo consiguen hacer que tenga un mayor hambre espiritual.

Al principio no lo parece, porque lo que se ha despertado sacia –temporalmente al menos- el hambre de nuestro espíritu por avanzar, pero luego nos enfrentamos a la triste realidad, que es que nuestro progreso dependerá del siguiente grado o de la siguiente cosa a la que nos apuntemos. ¿Por qué? Porque activar un recurso no es conseguir el dominio sobre nosotros mismos, porque ser un medio de transmisión puede ayudar a los demás y favorecerme, pero no activa aquello que NOSOTROS realmente podemos llegar a ser y porque, seamos sinceros, no nos enseñan como activar nuestro potencial, nuestro Poder Interior para poder trabajar en él como individuos y avanzar hacia ser algo más de lo que éramos.

Y aunque nadie puede prometernos convertirnos –con un curso- en Maestros de nuestro propio ser (bueno, no es cierto, no deberían, pero si pueden prometerlo… y lo hacen), sí que es posible trabajar para activar lo necesario para comenzar a acceder a ese poder que nos corresponde por derecho.

Eso es El Despertar.

El Despertar no te promete poderes, no te promete que entrarás a formar parte de una jerarquía de maestría superior. Lo siento, no puedo, soy sincero. Pero sí te puedo asegurar que tras las siete (7) semanas de trabajo con El Despertar:

– Activarás tu potencialidad latente.
– Serás mucho más consciente de tu Ser.
– Notarás como tu energía se mueve en tu interior de forma más fluida y estará a tu disposición de manera mucho más eficiente.
– Trabajarás en ti y para ti. Y no, eso no es egoísmo; tenemos que abandonar la idea de que nuestro progreso espiritual depende siempre del servicio a otros, porque nuestro ser interior también se merece que lo cuiden.
– Serás capaz de aprovechar mejor, con diferencia, aquellas otras herramientas espirituales/energéticas en las que ya tengas instrucción o te instruyas con posterioridad.
– En El Despertar nadie te pondrá niveles y te dirá de lo que eres capaz o no en cada uno de ellos. Es una plataforma de lanzamiento que te llevará donde tú tengas el valor de llevarte.


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